Teotihuacan tuvo ministerios fiscales

La Ventilla, un asentamiento en la periferia del centro ceremonial de Teotihuacan, el cual es considerado un modelo de lo que fue un barrio prehispánico de la antigua metrópoli, no sólo tuvo ese uso de suelo, sino también fue sede de los ministerios fiscales del Estado teotihuacano. Esto fue dado a conocer por los arqueólogos Rubén Cabrera Castro y Jaime Delgado, del INAH, durante su participación en la 5ª Mesa Redonda de Teotihuacan.

Rubén Castro cometó:
Los vestigios del barrio La Ventilla revelan una infraestructura que nos permite conocer el sistema urbano de Teotihuacan: calles que circundan las manzanas, un sistema hidráulico complejo y diferentes accesos. Todo esto nos permite proponer que fue un barrio, el más explorado hasta ahora. La Ventilla no fungió como un barrio desde su primera etapa, pero hacia el año 100 d.C. se convirtió en un núcleo de ocupación jerarquizado con un fuerte componente agrícola. Los edificios del Conjunto Bordes Rojos, que datan de los años del 150 al 250 d.C. representaron la consolidación de esa primera etapa de ocupación y, muy probablemente, fungieron como una sede del poder político o religioso vinculado al culto de la serpiente emplumada. Incluso la destrucción del templo dedicado a esta deidad, coincide con la destrucción entre los años 250 y 300 d.C. de las construcciones de Bordes Rojos de La Ventilla. El barrio La Ventilla estuvo conformado por dos sectores, el Conjunto Bordes Rojos y el Patio de los Glifos, que entre los años 250 y 550 d.C. fueron remodelados pero mantuvieron una vocación estatal, de manera que sirvieron como ministerios fiscales desde los cuales se clasificaban y organizaban los bienes obtenidos de la relación de Teotihuacan con otras regiones de Mesoamérica, como lo hace suponer una serie de glifos pintados en los pisos, que aluden a topónimos de otros lugares. Fue en ese momento que se construyó, al norte de La Ventilla, un barrio de producción de lapidaria, plumaria y trabajo en concha, entre otros oficios, como resultado de un fenómeno de crecimiento urbano y de especialización manufacturera. Por ello proponemos la existencia, por un lado, de ministerios fiscales y religiosos de vocación estatal, y por el otro, un barrio de producción hacia el norte. Es decir, no hubo una, sino dos entidades administrativas diferenciadas desde el punto de vista de la organización central, que se desarrollaron en paralelo y que sólo mantuvieron el nivel de interacción que exigía el Estado teotihuacano.


publicado el 13 de Noviembre de 2011
texto: INAH y www.aztlanvirtual.com
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