Descubren un jugador de pelota en Zacatecas

A casi metro y medio bajo tierra, en el sitio arqueológico Cerro del Teúl, al sur de Zacatecas, investigadores del INAH descubrieron otra escultura de un jugador de pelota, que a diferencia de una anterior, hallada a finales de 2010, sí tiene cabeza. A decir de los especialistas, ambas piezas estarían evocando uno de los pasajes del Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, relativo a los gemelos divinos.
La escultura en piedra, descubierta hace unas semanas, representa la figura casi completa de un jugador de pelota (de forma cilíndrica y dimensiones de 1,75 m de alto y 56 cm de diámetro) y fue localizada en el costado sur del lateral poniente de la cancha del Juego de Pelota, a 1,40 m de profundidad, durante la temporada de excavaciones que encabezan los arqueólogos Peter Jiménez y Laura Solar, quienes consideran que dada la posición en que se encontró, debió caerse tras el derrumbe de un muro por efecto del paso del tiempo. Esta caída provocó el desprendimiento de la parte correspondiente a la cabeza, y de la que hasta el momento sólo se ha ubicado un fragmento que pertenece a la sección de la oreja. La fractura demuestra que la escultura, realizada entro los años 900 y 1100 d.C. tenía continuidad por arriba de los hombros, pues se observa parte del cuello del jugador de pelota.
El Cerro del Teúl es uno de los pocos sitios en América que tuvo una ocupación ininterrumpida desde el año 200 a.C. hasta el año 1531 d.C. Los expertos coinciden en que el sitio fue el centro ceremonial por excelencia de los caxcanes, uno de los grupos más aguerridos contra los conquistadores españoles y a quienes estuvieron a punto de derrotar en la famosa Guerra del Mixtón.
El arqueólogo Luis Martínez Méndez, encargado de las excavaciones en la cancha del Juego de Pelota del Cerro del Teúl, explicó que ambas esculturas encontradas en este espacio son únicas en su tipo en todo lo que fue Mesoamérica. Únicamente se han descubierto otras esculturas de este tipo en canchas de juego de pelota de sitios del área maya, como Toniná, en Chiapas, pero en tales casos las tallas representaban a cautivos y no a jugadores.
Sobre el posible significado de que una escultura fuera esculpida sin cabeza (la de 2010), y la otra completa, el especialista comentó que es probable que ambas aludan a un mito muy difundido en el área mesoamericana y que ha llegado hasta nuestros días referido en el libro maya del Popol Vuh. De acuerdo con ese texto, los gemelos divinos Hunahpu e Ixbalanque fueron llamados por los Señores de Xibalba. En su camino hacia el mundo subterráneo, los hermanos debieron sortear duras pruebas al pasar por distintas casas, y en la denominada Casa de los Murciélagos, uno de los gemelos, Hunahpu, resultó decapitado, más la astucia y habilidad de Ixbalanque no tardaron en hacerle volver a la vida, engañando de paso a los Señores de Xibalba en la cancha de juego de pelota.
Ambas esculturas de la cancha de Juego de Pelota del Cerro del Teúl muestran el brazo derecho sobre el pecho, y el izquierdo sobre el abdomen. Resalta la parte de los hombros, lo que hace suponer que recrean el atavío con hombreras para protección, así como un yugo o faja en las caderas, aparte de un faldón que cae casi hasta los tobillos.
La escultura en piedra, descubierta hace unas semanas, representa la figura casi completa de un jugador de pelota (de forma cilíndrica y dimensiones de 1,75 m de alto y 56 cm de diámetro) y fue localizada en el costado sur del lateral poniente de la cancha del Juego de Pelota, a 1,40 m de profundidad, durante la temporada de excavaciones que encabezan los arqueólogos Peter Jiménez y Laura Solar, quienes consideran que dada la posición en que se encontró, debió caerse tras el derrumbe de un muro por efecto del paso del tiempo. Esta caída provocó el desprendimiento de la parte correspondiente a la cabeza, y de la que hasta el momento sólo se ha ubicado un fragmento que pertenece a la sección de la oreja. La fractura demuestra que la escultura, realizada entro los años 900 y 1100 d.C. tenía continuidad por arriba de los hombros, pues se observa parte del cuello del jugador de pelota.
El Cerro del Teúl es uno de los pocos sitios en América que tuvo una ocupación ininterrumpida desde el año 200 a.C. hasta el año 1531 d.C. Los expertos coinciden en que el sitio fue el centro ceremonial por excelencia de los caxcanes, uno de los grupos más aguerridos contra los conquistadores españoles y a quienes estuvieron a punto de derrotar en la famosa Guerra del Mixtón.
El arqueólogo Luis Martínez Méndez, encargado de las excavaciones en la cancha del Juego de Pelota del Cerro del Teúl, explicó que ambas esculturas encontradas en este espacio son únicas en su tipo en todo lo que fue Mesoamérica. Únicamente se han descubierto otras esculturas de este tipo en canchas de juego de pelota de sitios del área maya, como Toniná, en Chiapas, pero en tales casos las tallas representaban a cautivos y no a jugadores.
Sobre el posible significado de que una escultura fuera esculpida sin cabeza (la de 2010), y la otra completa, el especialista comentó que es probable que ambas aludan a un mito muy difundido en el área mesoamericana y que ha llegado hasta nuestros días referido en el libro maya del Popol Vuh. De acuerdo con ese texto, los gemelos divinos Hunahpu e Ixbalanque fueron llamados por los Señores de Xibalba. En su camino hacia el mundo subterráneo, los hermanos debieron sortear duras pruebas al pasar por distintas casas, y en la denominada Casa de los Murciélagos, uno de los gemelos, Hunahpu, resultó decapitado, más la astucia y habilidad de Ixbalanque no tardaron en hacerle volver a la vida, engañando de paso a los Señores de Xibalba en la cancha de juego de pelota.
Ambas esculturas de la cancha de Juego de Pelota del Cerro del Teúl muestran el brazo derecho sobre el pecho, y el izquierdo sobre el abdomen. Resalta la parte de los hombros, lo que hace suponer que recrean el atavío con hombreras para protección, así como un yugo o faja en las caderas, aparte de un faldón que cae casi hasta los tobillos.
| publicado el 19 de Junio de 2011 texto: INAH y www.aztlanvirtual.com fotografía: INAH enlace permanente |

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