Los olmecas inventaron el proceso de vulcanización


Fue en el año 1939 cuando el mundo occidental descubrió por casualidad el proceso químico de la vulcanización gracias al Estadounidense Charles Goodyear. Pero hace más de 3.500, los Olmecas ya conocían el proceso y lo utilizaban para hacer sus pelotas de hule destinadas al juego ritual del juego de pelota.

En el año 1989 durante el rescate de las ofrendas rituales halladas en el cerro “El Manatí”, situado en el sur del estado de Veracruz, los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México, descubrieron 12 pelotas de hule asociadas a ofrendas con hachas. Estos investigadores se sorprendieron por el excelente estado de conservación de las pelotas, lo que les hizo sospechar que habían recibido un proceso similar a la vulcanización que las hizo resistente al paso del tiempo y a las condiciones atmosféricas.

Las investigaciones han descubierto que para crear estas pelotas se utilizó látex de dos tipos, cuyas reacciones químicas en su mezcla permite el proceso de vulcanización.

En el cerro de “El Manatí” se realizaban importantes ceremonias rituales. Una o varias aldeas practicaron de manera reiterativa ceremonias que culminaban con ofrendas masivas de esculturas labradas en madera, acompañadas de diversos objetos entre los que se encontraban las pelotas de hule. Hasta el momento se han identificados tres periodos de ofrendas. El primer periodo se ha datado alrededor del año 1.600 a.C. donde se rescataron dos pelotas asociadas con hachas. El segundo periodo se ha datado alrededor del año 1.500 a.C. y se localizaron tres pelotas de hule. El tercer y último periodo se ha datado alrededor del año 1.200 a.C y se localizaron dos pelotas de hule asociadas a bastones de mando.

Todos estos hallazgos demuestran la importancia del juego de pelota entre los Olmecas y que posteriormente se convirtió en una práctica ritual común a todos los pueblos y a lo largo de todo el periodo prehispánico hasta el momento de la conquista.


publicado el 4 de Agosto de 2008
texto: www.aztlanvirtual.com e INAH
fotografía: INAH
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